Friday, February 4, 2011

La Princesa Ciega

¿Con que una historia insistís en escuchar?

Oíd pues atentos, la leyenda que os voy a contar

Una historia de este pueblo, que ocurrió justo acá.

La Princesa ciega, se llama y os va a petrificar.

Cuenta la leyenda así, que una divina doncella era

Tenía cabellos dorados abundantes, saliendo de su cabellera

Una cintura delgada, curvas de sirena y ojos color miel

La voz de un ángel cantante y pureza a flor de piel.

Pero al pasar los años, la consumía la vanidad

Era increíblemente hermosa, y malvada en realidad

Sus dones lucía sin vergüenza, sin importar a quién o a qué

Tanto que a los dioses, en su osadía llegó a ofender.

Fue así que Afrodita, o las Nereidas tal vez

Lanzaron el ella un maleficio horrible, sátiro y sin revés

Cada vez que se pavoneara, que dijese lo hermosa que es

Su rostro por partes se caería, poco a poco cada vez.

Su vientre se hincharía, su cabello dorado perdería

Sus dientes se pudrirían uno a uno y sus pechos se arrugarían

El dolor su voz desgarraría y así todo su encanto perdería

A la vez que se sumiría en la soledad eterna, ¡vaya maldición impía!

Así entonces, el ángel con los días se transformó

Poco a poco fue cambiando, y su cuerpo entero trastornó

Pasó a ser un monstruo, su voz y su belleza las perdió

Se encerró sola en una torre y de ella nunca más salió.

Mas, sus ojos aún exhibía, para ella sola, claro está

A cada hora los presumía, se decía a sí misma que jamás los perdería

Decía también en su sed de jactancia que en el mundo nada los superaría

Su vanidad cada vez más la destruía pero sus ojos no consumía.

Fue así como la ira de los dioses, con su lección no aprendida colmaría

Tanto que lo siguiente, más que castigo, para mi raya en la envidia

De espejos su torre fue atiborrada para que su rostro, sus ojos vieran

Vieran un adefesio encarnado con una horrible cabellera.

La princesa no podía ya soportar su dolor, ese rostro cada vez más la hería

Fue entonces cuando con su condena acabó, ella sola con valía

Una noche, cuando los dioses dormían, sacó una navaja dorada

Y con ella arrancó sus ojos, aquellos que tanto pero tanto adoraba.

Los arrojó a una fosa, y llenó los huecos con lágrimas y sangre

Ahora era un monstruo completo, pero no podía apreciarle

En el fondo sonreía, su alma irradiaba alegría pues nunca más vería

Lo que la envidia de los dioses, a su divina figura hacía.

Vive aún así su fantasma, alegre y danzante en la torre que ven a lo lejos

Donde sólo los espejos que la colman, reflejan en ellos su espectro

Pero su espíritu es su alma, aún hermosa y brillante por dentro

Cabellos dorados, cintura delgada y curvas de dulce filamento.

Mas en sus cuencas, sus ojos no se aparecen, son huecas y carnosas

Esa es su condena ahora, ser por siempre ignorante de su forma

Vagará cantando con su voz de ángel por la torre, tan hermosa

Y sus ojos, color miel con rayos azabache, se pudren ahora en la fosa.

La Princesa Ciega

Javier González

03/02/11

Imágen: Karen, esculturas de porcelana de Jessica Harrison

Posted by Astaroth in 17:32:22 | Permalink | No Comments »

Sunday, November 28, 2010

¡Qué analfabetas son algunas personas!

En este post, escribiré poco… como dicen: Una imagen dice más que mil palabras.

Siempre me he preguntado ¿por qué algunas personas escriben TAN mal?… es decir, yo entiendo que no usen los signos de interrogación y/o exclamación de abrir, es normal.

Usar esos signos, si bien facilita la lectura, es algo que está en desuso y tanto es así, que hay propuestas para eliminar su uso (cosa con la cual estoy en desacuerdo). ¡El problema es que hay gente que no usa ni los signos para cerrar!.

¿Cómo coño quieren que sepa que están preguntando si no usan ningún signo?, joder. Usan luego el pretexto de: “el contexto hace que uno suponga que es una pregunta”. Vale, si el contexto me dice que es una pregunta, entonces el contexto también me dice que eres demasiado flojo para cerrar un signo, ¡no seas estúpido!. Si no utilizas el signo aunque sea de cerrar, ocurren cosas como: “como estas”

Si alguien alguna vez me “pregunta” eso, le responderé “¿cuáles comes?”, porque sin el uso de signos de interrogación, ni el contexto puede decirme que eso es una pregunta, ¿quieres que suene a pregunta y no poner ningún signo de interrogación?, escribe entonces “cómo estás” (que se ve igual de feo porque ahora no se decide si eres una persona que respeta las leyes ortográficas, un analfabeta o un flojo). ¿Qué problema tienen en aunque sea cerrar?.

Pero más que eso, me revientan las personas que no saben ni usar correctamente las letras, y lo peor es que pretenden dársela de listos, por ejemplo los loquenderos idiotas que hay por Youtube. Claro, como son niños de 12 años que tienen voz de puberto, usan un programa trucho para quejarse hasta de que su mamá no los dejó salir. Esa fiebre empezó con ElAnticristo2007 hace ya 4 años, coño pero al menos él escribía bien, joder. ¿Cómo lo sé, si a el se le escuchaba? ten en cuenta que usaba una voz con acento español para sus vídeos, se diferenciaban bien la Ce de la Ese y la Zeta. Igual, el tipo escribía idioteces, era el típico “metalero” frustrado porque su novia lo dejó por un reggaetonero o algo así. Yo también entiendo que el reggaetón no debe ser considerado música y todo el cuento pero no ando por ahí insultando a todo el mundo por sus gustos, eso no es educado.

Uno puede encontrar por Youtube, al menos unos diez mil loquenderos que no saben: 1- De que hablar, 2- Cómo hablar de temas trillados, 3- escribir al quejarse de esos temas trillados. Coño, ¡están usando un programa en el que se diferencia cuando escriben bien de mal, USEN LA CABEZA!. El programa no les hace el favor de leer bien lo que plasman, si escriben “esta alado el chabon jajaja me da mucha risa” la máquina lo leerá así tal cual, no “está al lado el chabón, me da mucha risa” Que es lo que supongo que quiso decir (tomé el ejemplo de un vídeo de Youtube). O peor, cuando cometen errores de tipografía y ni los corrigen, entonces la máquina lee “etabamos enkla sala de micasa” en vez de “estábamos en la sala de mi casa” (otro ejemplo).

Pero este post no es sobre los loquenderos. Es sobre la gente que escribe mal y los efectos que tiene eso sobre mis exigentes y sensibles ojos. Veamos algunos ejemplos:

Pongansen… ¡ay, Dios!.

Acá hay más errores de los que se encuentran a simple vista:

1 – “Buenas!!!!” ¿Te da mucho fastidio abrir la exclamación, pero no te da fastidio cerrarla cinco veces?

2 – “Hoi”, ¿Qué?, ¿es un nombre propio?

3- “Un increíble game”, ¿por qué coño el spanglish?

4- “Mui buenos gráficos”, io no sabía que se había eliminado la i griega del castellano, ia no la voi a usar más (?)

Joder… como que el usar “hoi” está de moda, ¿abia?. Si había prueba de castellano, entonces reprobaste… mal D:

También eres de los boludos que escriben “a ver” como una palabra.

Ok… sí entiendo lo que dicen de los reggaetoneros. Algunos tienen una incapacidad mental para ser personas normales.

Bueno ya me asqueé de tanta ignorancia, me voy a dormir.

Saquen sus conclusiones ustedes mismos…

Posted by Astaroth in 07:25:36 | Permalink | Comments (3)

Sunday, September 5, 2010

La Niebla



— ¡Cálmate por favor! — Repetía Sofía a bordo del auto, — Entendé que yo no puedo seguir manteniendo ésta relación mientras vos sigas con tus ataques de ira, Martín. ¡Estoy cansada! —. Se notaba la angustia y la desesperación en su tono de voz, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, mojando y empañando sus elegantes anteojos de marco fino, los cuales con su forma ovalada, hacían resaltar la delicada curva de su mentón. Sofía fue siempre una muchacha increíblemente encantadora; sus ojos casi violetas por el tono tan intenso que tenían, hubieran hecho sentir envidia a una mujer escandinava, y sus cabellos oscuros como la noche que caían por sobre sus hombros terminando en una bella “V” en su espalda, le daban un semblante muy refinado sumado a su minifalda de jersey que ya estaba arrugada y maltrecha por sus temblorosas manos que la hacían añicos mientras ella intentaba ahogar sus emociones lo más que podía. — ¡Calláte!, yo no voy a permitir que me dejes a mí para ir a acostarte con otro. ¿¡Eso es lo que querés verdad!? — Repetía con un tono casi maníaco, Martín. Quien iba conduciendo a gran velocidad por la carretera hacia Buenos Aires. Estaban regresando de sus vacaciones en La Pampa, durante las que habían ido a visitar a la madre de Sofía para anunciarle que pronto se casarían. Las luces de los camiones que venían por la mano contraria hacían que la prominente y calva frente de Martín brillara por el sudor que corría por su sien mientras sus ojos azabaches e imponentes miraban perdidamente la delgada y desgastada línea blanca de la vía.

— Martín, son precisamente tus celos y tu paranoia lo que no aguanto más, ¡me estás volviendo loca! Perdí ya a todos mis amigos y a mis amigas les da miedo salir conmigo. Ya casi ni puedo ver a mi madre, si no necesitáramos plata para la boda no habríamos venido. ¡Estoy harta! — Su voz se quebró al pronunciar ésta última palabra. — Sofía, yo no soy ningún boludo, estoy seguro que insistías tanto en volver a tu pueblo de mierda para ver a alguno de tus noviecitos de hace años. Menos mal que no te quité el ojo de encima. ¡Entendé que vos sos mía y de nadie más ¿me escuchaste, conchuda?! —.

— ¡Escucháte a vos mismo, Martín! Estás insultándome como si fuera alguna puta de esquina, yo quería ver a mi madre. Es la única familia que tengo y la única persona que me queda. ¡Vos me quitaste a todos los que me amaban, sos un enfermo! —.

Al principio ella no sintió nada, pero el sonido la alertó más de lo que lo hubiera hecho el ardor que sintió segundos después del “plap” que enrojeció de forma agresiva su mejilla derecha, arrojando sus anteojos al suelo. Sólo un parpadeo después, cuando se escuchó la fractura del cristal contra alguno de los hierros de los asientos del flameante Mazda 6 que Martín había mandado a importar de Estados Unidos, fue que Sofía volvió en sí y después de correr un par más de lagrimas por su mejilla, dijo con una voz lúgubre y lamentada. — Pará el auto… me quiero bajar —. — ¿Pero vos te volviste loca?, ¡estamos en medio de la nada! —. — No me importa… me quiero bajar — Sofía parecía en shock, sus labios apenas se movían para dejar salir las palabras y sus piernas cerradas empezaban a temblar descontroladamente. Martín aumentó la marcha y tomó la puerta del copiloto desde el manubrio. — De aquí no salís —. Casi cinco segundos después, como un animal que se prepara para atacar y desquitarse, Sofía descargó una ira que cualquiera que la conociere, negaría que se tratara de ella al verla en ese estado. Encajó sus uñas en el costoso traje de Martín de forma tan salvaje que el atacado profirió un grito ensordecedor, al tiempo que Sofía forcejeaba con él intentando sacárselo de encima. Unos segundos más tarde, mientras aún peleaban, Sofía dio una patada con su largo tacón en dirección a Martín, quien para esquivarla, tuvo que soltar el volante del auto. Pronto encontró sus manos alrededor del cuello de Sofía y a ella forcejeando para aferrarse a la vida que poco a poco le era arrancada de forma brutal.

Dicen que en los momentos en que sabes que morirás, empiezas a recordar tu vida entera. Sofía lo comprobó en ese momento cuando recordaba como felizmente corría por el patio de su casa con su hermano pequeño, Marcos.

Corría ahora (o al menos en la mente de Sofía) el verano de 1992. El sol se ponía tras el gran muro de ladrillos que dividía el patio de la familia Garibaldi del de la familia Sepúlveda. Sofía, del lado de los Sepúlveda jugaba con su mejor amiga Antonieta, a corretear por todo el patio a Marquitos quien exhausto, calló al pasto respirando pesadamente y cuando tenía suficiente aire en los pulmones, soltaba carcajadas. Finalmente Sofía y Antonieta lo alcanzaron y cayendo sobre él, lo siguieron en las risas. La infancia es una etapa tan despreocupada y alegre, que aquel domingo de diciembre que por supuesto, por la época del año parecía no tener fin; era más bien como un sábado cualquiera. A la mañana siguiente estarían disfrutando de la visita de Papá Noel a quien Sofía había pedido la nueva Barbie Dentista, que sería la socia de la Barbie Doctora de Antonieta, mientras que Marquitos, más baroncito y enérgico había deseado desde enero un Moto-Ratón nuevo para completar su colección. — ¡Sofía, Marcos! Vengan que se hace tarde y tienen que bañarse para recibir a los abuelos en la cena — Gritaba la mamá desde la puerta trasera de la pequeña pero cómoda quinta pampeana que demostraba en cualquier caso ser de gente de clase media. Los niños se levantaron al rato y después de despedirse de Antonieta, entraron los dos hermanitos a casa. Sofía sonreía a su madre mientras le ponía el vestidito nuevo que había hecho especialmente para Nochebuena. Sofía había heredado sus ojos de los de su madre que eran sino iguales, más bellos. Sin embargo la madre de Sofía era rubia, su cabello parecía oro viejo al dar sobre él los últimos rayos de sol que se colaban por la ventana. El cabello azabache de Sofía, lo heredó de su padre; el señor Marcos Sepúlveda quien era un importante ingeniero encargado de la mayor parte de las obras de infraestructura de la ciudad de Santa Rosa.

Un nuevo ruido interrumpió los alegres recuerdos de Sofía, la bocina de un camión cuyas luces encandilaban el interior del lujoso auto de Martín y dejaban ver al robusto cuerpo del hombre que la asesinaba. En una fracción de segundo, Martín soltó a Sofía y tomó el volante con el que hizo varios giros desesperados hacia la derecha mientas las luces que entraban por el parabrisas eran cada vez más irritantes para los ojos de la chica que apenas estaba recuperando el aire. Por alguna razón, por más esfuerzo que hacía Sofía por respirar, el aire no entraba por su garganta. Sentía un fuerte dolor, pero no donde Martín la había estado estrangulando hasta hace unos instantes. Más bien el dolor era en todo su cuerpo, del cual sólo sentía las tres cuartas partes mientras que lo demás parecía haberse desvanecido.

Nuevos recuerdos llegaron a su mente, era ahora un nublado otoño del año 1995. Sofía estaba al lado de Antonieta, paradas frente a las sillas de la pequeña iglesia del colegio al que asistían. El padre recitaba la Liturgia de la Eucaristía. Sofía no podía contener la emoción que hacía en ella estar a punto de tener su primera comunión. Según su madre, éste sería el primer paso a una nueva vida la que traería más responsabilidades y con ellas la madurez. Antonieta era un lío de sudor mientras con la voz más entendible que salía de sus jóvenes labios de diez añitos preguntaba a Sofía qué se suponía debían decir al recibir la comunión. Sofía reía mientras intentaba convencer a Antonieta que lo que ella dijera no era importante. En ese momento Sofía tenía una sensación realmente extraña. Afuera hacía mucho frío y su vestidito de primera comunión no era exactamente demasiado abrigado, sin embargo ella sentía mucho calor y sentía un dolor punzante y cada vez más insoportable en el vientre.

Cuando sus compañeras estaban en la fila para recibir la comunión, Sofía pudo notar que había un cierto cuchicheo entre los padres quienes estaban sentados frente a ellas. El padre de Sofía había muerto años atrás en un accidente durante una construcción. Por tanto el asiento al lado del de la madre de Sofía estaba completamente vacío, y además el de la madre misma de Sofía estaba tan disponible como el primero pues la señora se encontraba en cama, muy enferma. La gente no dejaba de mirar a las medias de Sofía mientras ella tratando de disimular su vergüenza se levantaba la media izquierda, creyendo que la inquietud del público era que la misma estaba caída. Finalmente había llegado el turno de Sofía y ella subía al altar para por fin recibir la primera comunión; el paso de la infancia a la madurez y el momento que había anhelado con tantas fuerzas desde hacían seis meses. — Cuerpo de Cristo —, dijo el padre entregando a Sofía en su boca el pequeño pedazo de pan plano y desabrido. Sofía lo recibió con la lengua y éste se pegó a su paladar mientras el padre decía — Sangre de Cristo — y entregaba en la boca de la inocente, el cáliz con la mezcla de licor y agua que la chica sorbió con suavidad, llenando el interior de su boca con ésa sustancia amarga la cual despegó el trozo de pan de su paladar. Se dirigió a bajar del altar mientras el dolor en su vientre se hacía de un momento a otro insoportable. Las palabras “Sangre de Cristo” aún rondaban por su mente mientras sintió por su pierna izquierda, una humedad en absoluto peculiar. Miró hacia abajo y su sorpresa al ver el líquido rojo caer por su pierna, manchando su media blanca de algodón hizo que la palabra “SANGRE” que aún estaba en su mente la desplomase contra el suelo de la iglesia.

— Tu primera menstruación — Reconoció oír de una voz femenina y vieja mientras recuperaba la conciencia. — ¿Qué pasó? — preguntó Sofía con los ojitos aún cerrados. Su blanca piel, ahora pálida por los minutos que estuvo fuera de sí, brillaba a la luz de las cálidas luces de la habitación de la hermana Ofelia, quien le acariciaba el cabello y le sonreía cuando Sofía abrió los ojos. — La sangre de Cristo… — alcanzó a decir la criatura adormilada mientras intentaba incorporarse fallidamente, pues el dolor se hizo presente de nuevo y la tendió a la cama otra vez. — Quédate acostada mi niña — Dijo la hermana con su acento español —. — Recuerdo cuando me pasó la primera vez, en mis tiempos eso era visto de una forma muy distinta a como es ahora. Me he pegado un susto que se puede comparar al tuyo. Mi madre no dejaba de llorar diciéndome que ahora habitaban demonios en mí y que ya no tenía pureza, por supuesto que yo no entendía nada. Y en realidad dudo que tú entiendas algo de lo que te digo — Rió suavemente con esa voz picuda y quebradiza —. — Lo bueno mi niña es que estás bien y ya eres toda una señorita, ya has recibido tu primera comunión y has florecido para convertirte en una bellísima rosa. No te sorprendas si ahora todos los chavales del barrio se empiezan a fijar en ti y te cortejan ¡Pero eso sí!, mucho cuidado mi niña, mira que los hombres a veces no se saben controlar y hacen cosas de las que te tienes que cuidar mucho. Recuerda que la pureza es lo que más debes celar de ti porque es lo que te mantendrá más cerca del señor… —.

Los recuerdos de Sofía se veían interrumpidos por un nuevo ruido. Ésta vez un golpe seco que se produjo cerca de ella. Pudo reconocer la fornida silueta de Martín cayendo en el pasto con uno de los brazos completamente doblados y su cuello fracturado. Veía la sangre correr por el césped gracias al fuego que emanaba un intenso calor que contrastaba al frío de esa noche de invierno en medio de la nada. El brillo del fuego en la sangre era tan seductor e hipnotizante que distraía a Sofía del dolor que subía por su columna vertebral. De alguna manera sabía que por más que lo intentara no podría moverse así que no le quedaba más que esperar a que las cosas se esclarecieran un poco más, pues en ese momento su mente eran nebulosas.

De pronto el frío la llevó a aquel invierno de 2002, en julio para ser más exactos. Sofía estaba regresando a su casa con Sebastián, un chico que iba en su curso al cual había estado mirando todo el año. Fue más o menos en abril que él la invitó a salir por primera vez y fueron al cine a ver “El Rey Escorpión” que se había estrenado un par de semanas atrás. Sofía durante la función no dejaba de asustarse con las escenas de Momias y tormentas de arena con caras cadavéricas que con los efectos de sonido de la sala, parecían querer tragársela. Mientras tanto Sebastián disfrutaba de los fuertes abrazos que ella le daba intentando “protegerse”. Aunque ambos sabían cuál era el trasfondo de esos abrazos, tanto así que la segunda mitad de la película la dejaron para espectadores más atentos pues lo único que recuerda Sofía después de eso fueron sus primeros besos con éste chico. Ella ya había estado con un par de chicos antes pero nada realmente serio, y Sebastián era el primero de estos con quien realmente sentía deseos de besar y ser besada.

Esa noche mencionada arriba, en que Sebastián regresaba del boliche con Sofía era realmente especial para ella; aquel fin de semana, la madre de Sofía había salido a Buenos Aires para arreglar unos problemas con el negocio de costura que ella administraba normalmente desde casa. Marquitos por su lado, estaba con unos amigos con quienes iba a pasar la noche gracias a los $100 que Sofía le había pagado para dejarle la casa a ella sola. Aún recordaba los besos que daba Sebastián sobre su piel erizada por el frío. Era la primera vez que alguien a demás de ella, la veía completamente desnuda y la tocaba de esa manera. Sebastián besaba su cuello mientras acariciaba sus pequeños senos de los cuales los pezones estaban particularmente erectos por el frío y el contacto de los ásperos dedos del muchacho quien cada segundo que pasaba, la besaba más ferozmente.

Su vergüenza fue aminorándose cuando notó que Sebastián poca atención prestaba a éste detalle mientras Sofía se entregaba por vez primera en cuerpo y alma a un chico. A la mañana siguiente estaba abrazada a la persona que en ese momento ella creía amar más que a nada en el mundo mientras los primeros rayos del sol invernal daban sobre sus pómulos, haciéndolos brillar y despertándola bajo la suave luz de la fría mañana de aquel domingo de julio. Pocas veces después de ese momento, Sofía sintió una satisfacción y/o una alegría similares.

Nuevamente abrió los ojos. Ésta vez el frío ya no se sentía y al parecer el fuego se había apagado. Le sorprendió que el sol ya estuviera saliendo y todavía nadie había ido a por ella. En un momento todo se aclaró y recordó lo que había ocurrido la noche anterior.

Miró a su derecha y vio el cuerpo inerte de su prometido en la misma posición en la que había caído la noche anterior. Quiso levantarse e ir a pedir ayuda pero por alguna razón su cuerpo no se movía.

Desesperada, quiso gritar pero de su garganta, sólo salía un ruido gutural y sordo que aún a ella le era difícil escuchar. Una niebla espesa y macabra había aparecido de un momento a otro, cegándola  en un mar de escalas grises e incapacidad total de moverse.

La consternación que sentía era tal que sentía que su cabeza explotaría. Sus piernas ni las sentía y sus brazos apenas respondían a los estímulos que mandaba. El esfuerzo por levantar uno de ellos era tal que tras horas de intento estaba agotada. Y frustrada en el mar de confusión e impotencia, esperó al final que ya anhelaba con toda su alma y que supremamente se apoderó de ésta.

Javier González

05/09/2010

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Sunday, August 29, 2010

La historia más triste de tu vida.

La historia más triste de tu vida: Ayer a las 14:00 salí en dirección a Tandil en la provincia de Buenos Aires a buscar la entrada de Sonata Arctica que un revendedor tenía. Él la vendió porque por problemas personales no iba a poder asistir al evento. Llegué a Tandil a las 19:30 y el intercambio se realizó. A la 1:45 llegó el ómnibus que me llevaría de vuelta a La Plata. Llegué a La Plata a las 6:30 y por no querer gastar más dinero en un taxi, me vine a casa a pie. Llegué a las 7:00 y entré, recorrí el largo pasillo y al llegar a la puerta para entrar en la propia casa… habían pasado la llave y la habían dejado pegada…A las 7:54 decidí que los había dejado descansar lo suficiente y decidí tocar el timbre. Nadie respondió… llamé por teléfono esperando que alguien se despertara y nada. Desesperado (a demás con ganas de ir al baño) toco la puerta un par de veces y la casera se levanta a abrirme.-Ella: Decime que vos no llamaste catorce veces por teléfono-Yo: … sí, lo siento pero es que esa llave que echaron no la echan nunca y si está pasada no puedo abrir.-Ella: … (echa la llave de nuevo y se va a dormir enojada)

O sea D: yo estoy pagando más del doble de lo que la gente paga normalmente por un alquiler, para poder tener acceso a las comodidades de la casa y ella pasa la llave que NADIE en esta casa tiene y a parte que no puede abrirse desde afuera.¿Si yo tuviera a mitad de la noche una emergencia y voy al hospital y llego a la madrugara sin un dedo o algo, agonizando de dolor y deseando la comodidad de mi cama, tengo que esperar al medio día a que te levantes y decidas abrir la puerta?. Eso no se hace, Nuria…

Posted by Astaroth in 13:21:09 | Permalink | No Comments »

Tuesday, July 13, 2010

El otro día había un sujeto viendo porno en el cyber

Normalmente no vengo a cyber, pero éste me gusta porque las pc tienen placas de video de 2gb y puedo jugar en WoW con gráficas full. Pero realmente lo hago máximo una vez cada dos semanas, porque es muy incomodo estar en un cyber. La gente que no es tan detallista como yo, no se daría cuenta de por qué lo digo pero es que yo soy demasiado avispado… noto todo.

En éste cyber (que se llama Blizzard Videogames y por eso es genial) al menos ponen Queen de música de fondo y siempre hay gente jugando Call of Duty o Lineage. Raro es que se llama Blizzard y el único que viene a jugar WoW soy yo, que lo tengo en el Ipod, ni siquiera está instalado en las PC.

Lo que me incomoda es lo que está ocurriendo en este momento por ejemplo. Hay en frente de mi un sujeto viendo pornografía… en un cyber café hermano, sí… en un cyber café.

Menos mal que es la 1 AM y no hay niños despiertos, pero lo que éste sujeto está haciendo es ilegal y podría demandarlo por ello. Si fueran las 2 PM o algo así, podrían (y de hecho habrían) menores de edad presentes y es ilegal exponer a menores de edad a contenido pornográfico.

Por oto lado, más allá del aspecto legal, lo que es aun peor es la falta de pudor del sujeto… es decir, si tu novia no te satisface lo suficiente amigo (y sé que tiene novia poruqe a demás de ver porno está en facebook viendo fotos de el besandose con una chica que tiene aspecto de cumbiera) entonces ve y mira porno en tu casa. ¿No tenés internet? coño, existen revistas mi pana…

No es que esté aprobando lo que hace, después de todo, si tienes novia ¿para qué carajo quieres ver pornografía? e insisto. ¿¡Por qué coño la ves en un cyber!?. Joder que admito que también soy hombre y como todos, tengo deseos pero frefiero la privacidad de mi cuarto y la capacidad de mi imaginación.

Ahora me acabo de dar cuenta de algo aun peor… el sujeto es sadomasoquista y le gusta el porno bizarro pues esta viendo encantado una version hardcore de 2 Girls One Cup en la que a demás de vomitarse una a la otra, hacen asquerosidades con sus desechos… al menos en 2 Girls One Cup no se meten sus excrementos (me asqueó hablar de ésto, me pondré a jugar WoW)

Saquen sus concluciones ustedes mismos…

~Astaroth

Posted by Astaroth in 05:10:55 | Permalink | Comments (1) »

Thursday, July 1, 2010

¿Plagio?

Me acaba de llegar éste comentario a la caja:

Negro says:

July 1, 2010 at 4:52 am

Berenice…..Edgar Allan Poe

Plagio, y resumido, sorry

a lo que respondí lo siguiente:

¿Es Plagio que me haya inspirado en Berenice de Edgar Allan Poe?
Amigo, primero es grosería comparar mi “ocio” con la obra maestra de semejante genio. Segundo, sí; mi mayor fuente de inspiración es él, pero no por eso mi obra es una copia de la de él. Dime, ¿a acaso yo mencioné que Anna padecía alguna enfermedad?, ¿dije que el personaje principal tenía algún tipo de autismo?, ¿mencioné en algún momento que eramos primos y que vivíamos en una casa?
Perdón pero si al caso vamos, Mozart no era más que un plagio de Bach y Horacio Quiroga también plagiaba Poe… aprende la diferencia entre copiar y admirar.
Por cierto, la historia en este caso está inspirada en los ojos de una chica de los que realmente me enamoré. No de una Berenice… de verdad no veo por qué tu critica

————-0——————–

Ok “Negro”, hagamos una pequeña comparación ¿te parece?

Berenice, Edgar Allan Poe. Argumento:

El narrador, Egaeus, se prepara para casarse con su prima, Berenice. Egaeus sufre extraños ataques de ensimismamiento durante los cuales parece aislarse por completo del mundo exterior. Berenice empieza a deteriorarse debido a una enfermedad desconocida, hasta que la única parte de su cuerpo que parece permanecer viva son sus bonitos dientes, con los cuales Egaeus empieza a obsesionarse. Berenice muere finalmente y él entra en uno de sus trances. Un criado lo interrumpe informándole de que la tumba de Berenice ha sido profanada. Egaeus se descubre cubierto de sangre, y a su lado, diversas herramientas de dentista y una cajita conteniendo 32 dientes (thirty-two small, white and ivory-looking substances). Por otra parte, todo hace pensar que Berenice fue enterrada viva.

Fuente: Berenice (Cuento) Wikipedia en Castellano

Sus Ojos, Javier González. Argumento:

El narrador del cual nunca se revela su nombre es un joven de dieciséis años el cual se enamora de una chica llamada Anna y en particular de sus ojos de los cuales le atrae el color miel ya que al parecer sufre debilidad por ésta característica. Anna empieza a salir con otro sujeto lo cual en el narrador, crea un sentimiento de envidia y celos porque alguien más es “dueño” de los ojos de Anna. Más adelante el narrador al parecer Secuestra a Anna y al novio al cual encierra en el sótano y procede a sacarle los ojos a Anna, afirmando que ésto no profirió ningún tipo de queja lo cual hace pensar que previamente la asesinó.

Finalmente el narrador guarda los ojos de Anna en su habitación y son descubiertos por la señora de servicio y el joven es llevado a un sanatorio.

¿No te parece suficiente, Negro?, entonces veamos algo más interesante:

¿Eres suficientemente crítico para notar la diferencia?. ¿No?

Entonces hagámoslo matemáticamente:

  • Sus Ojos, Javier González:
  1. Páginas: 1
  2. Palabras: 321
  • Berenice, Edgar Allan Poe:
  1. Páginas: 6
  2. Palabras: 2981

Hagámos una crítica más literaria:

  • Sus Ojos, Javier González:
  1. Idioma: Castellano
  2. Tipo: Cuento moderno, horror
  3. Fecha de redacción: seis de junio de 2010
  • Berenice, Edgar Allan Poe:
  1. Idioma: Inglés
  2. Tipo: Cuento corto, novela gótica, horror
  3. Fecha de redacción: 1835

Pido perdón a el maestro Poe por comparar mi tontería con su obra, pero éste sujeto me ha obligado a hacerlo…

Negro, crítico sin escrúpulos, sorry…

Saquen sus conclusiones ustedes mismos…

~Astaroth

Posted by Astaroth in 06:01:28 | Permalink | Comments (3)

Saturday, June 26, 2010

Sus Ojos

Una historia corta que escribí. Espero que les guste:

Sus ojos

Yo no era una persona que sintiera odio. Siempre he pensado que el odio es un sentimiento demasiado horrible que envenena el alma y la carcome. Convierte al humano en bestia…

Recuerdo el día que comenzó todo, yo había cumplido dieciséis cuatro meses atrás cuando sentí por primera vez lo que era amor… se llamaba Anna y tenía ojos de miel y sonrisa de ángel.

Si existe el odio, la sensación debe ser similar a la que uno siente cuando se enamora. Recuerdo que miraba esos ojos por horas sin detenerme…

Yo nunca he sentido odio; y menos pudiera sentir odio hacia ella… amaba esos ojos y llegó el momento en que empecé a sentir celos de que sus ojos fueran tan perfectos…

¿Loco yo?, ¡jamás! Una persona loca sería capaz de sentir odio y yo jamás odié a Anna, amaba sus ojos y detestaba la idea de que alguien más los pudiera tener…

Recuerdo cuando la vi saliendo de aquella camioneta… recuerdo la cara del tipo… yo jamás he sentido odio y jamás podría sentirlo. Yo solo amaba sus ojos…

Ahora siento nostalgia porque no pude ver esos ojitos nunca más. Para algunas personas, apoderarse de lo que les pertenece a otros se llama robar, pero yo lo llamo amor.

Recuerdo la cara de horror del sujeto cuando se enteró de todo… recuerdo los gritos de angustia que subían por el sótano, pero Anna nunca gritó, ella cooperó siempre… siempre supe que ella me quería.

Yo jamás sentí odio por nadie, ni por Anna ni por ese sujeto… yo solo amaba los ojos de Anna.

Recuerdo los gritos de la señora de servicio cuando encontró mi tesoro una semana después… y como aquellos malditos policías alejaban mis ojitos de miel de mí…

Lo que aún no entiendo es por qué estoy en un sanatorio… yo no estoy loco. Yo sólo amaba los ojitos de Anna…

Javier González

06/06/2010

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Sunday, May 23, 2010

¡Feliz día de dibujar al profeta Muhammad!

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Tuesday, May 11, 2010

¡Último Momento! – BATMAN ESTÁ EN MI CASA

Como sabrán, vivo alquilado en una casa acá en Argentina.
Hace unos minutos (a las 10:30 precisamente), salí por mi tazón de cereal nocturno y había un sujeto extraño en la sala…
Al principio sólo lo saludé con cara extrañada a lo que me respondió con una cara igual de extrañada y acento yankee…
- Me llamo Bruno – Me dijo y en ese momento todo estaba claro…
¡BATMAN ESTABA EN FRENTE MÍO DÁNDOME LA MANO!
Fue el momento más hot de mi vida…

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Monday, May 10, 2010

El otro día recibí una llamada equivocada.

Como no soy maleducado, cuando la gente hace una llamada equivocada les informo que ése no es el número correcto y con mucha espero a que me digan “ah, disculpa ¿eh?” y cordialmente les digo que no hay problema y de hecho espero a que cuelguen ellos. El problema se presenta cuando las personas insisten en llamar… El otro día me tope con uno de esos que después de que les despachas diciéndoles que el número está mal; vuelven a llamar:

Yo. ¿Hola?

Él. Hola, sí… ¿está Elsa?

Yo. No, amigo. Me parece que marcaste el número equivocado

Él. ¡Ah!, no hay problema. ¡Gracias!

Yo. Adiós

-Cuelga-

-A los 5 minutos-

“Ring ring”

Yo. Hola, ¿sí?

Él. Hola, ¿se encuentra Elsa?

Yo. (Ya molesto) Eh, me parece que salió, quizás vuelva en unos veinte minutos.

Él. Bárbaro, ¿le podés dejar un mensaje?

Yo. Claro; ¿cómo no?, decime (imito acento argentino)

Él. Decile que me no me había llegado el mensaje y que después tuve que ir a lo de mi mamá.

Yo. ¿De parte de quién?

Él. De Ernesto, su novio (lo noto molesto)

Yo. ¡Ah! Ok; vale

-Él colgó sin despedirse ni nada-

-20 minutos después-

“Ring ring”

-Yo. ¿Hola?

Ernesto. Hola ¿ya se encuentra Elsa?

Yo. Sí, estábamos en la cama, ¿querés que te la pase?

Ernesto. “…” ¿Quién sos?

Yo. El novio de Elsa, ¿te la paso?

Ernesto. ¡Che!, ¿qué mierda te pasa?, ¿quién sos?

Yo. Bueno amigo, si nos vas a llamar para molestar, ahorrátela, no sabes lo molesto que es que suene el teléfono cuando estás garchando.

Ernesto. ¡Ya vas a ver pelotudo de mierda! Voy a ir a allá y te voy a romper el cuello

Yo. Dale, mientras, Elsa manda a decir que mi pija sabe mejor que la tuya.

-Ernesto cuelga-

Durante los 20 minutos siguientes, debo admitir que estuve algo nervioso porque recordé que una de las chicas que vive en ésta casa se llamaba algo parecido a Elsa… Pero resultó ser Elma así que la broma fue exitosa. Ayer el tipo llamó de nuevo y preguntó por Elsa, ésta vez le dije que ése era el número de un maxiquiosco.

Posted by Astaroth in 17:28:14 | Permalink | Comments (4)